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Maravillas en mayo

La Virgen de las Maravillas arropada por cofrades, hermandades y parroquias en su salida extraordinaria del septuagésimo quinto aniversario

Encuadrada dentro del horario previsto y cumpliendo la hora de regreso, poco después de la medianoche, la Virgen de las Maravillas recorrió las calles del centro de la ciudad y del Realejo, rodeada de numeroso público y fieles que participaron de esta salida extraordinaria del septuagésimo quinto aniversario fundacional. «Aún no hemos terminado los actos del aniversario», nos contaba Salvador López Checa, uno de los comisarios del aniversario. «Aún resta la presentación de un libro sobre la historia de la cofradía y la Eucaristía final», nos confirmó.

Treinta y cinco parejas de hermanos participaron del cortejo que iba acompañado también por las hermandades de penitencia de la ciudad y, próximo al paso de palio, las cofradías de la sede canónica de San Pedro y San Pablo y de la feligresía.

Cruz de guía abriendo cortejo y el Simpecado, formaban en la comitiva religiosa, junto al guion corporativo de la hermandad. En la antepresidencia, las ediles populares María Francés, Inmaculada Puche y Virginia Ortiz. En la presidencia, el hermano mayor Armando Ortiz, quien nos indicó que «es una satisfacción enorme ver el acompañamiento, la bulla que lleva la Virgen y el recibimiento que le han dado los granadinos». Y es que por Carrera del Darro la impresión era extraordinaria, con el colorido primaveral y la presencia del paso de palio de la Virgen de las Maravillas que marchaba adornada con un sabor clásico de rosas blancas vendela tanto en friso como en jarras y jarritas frontales. Y Ella, presentada de manera extraordinaria por su vestidor Paco Garví.

A las órdenes del paso de palio iba José Manuel Carvajal, acompañado por su padre, Eduardo Carvajal, y el tercero de la saga, el nieto. La música, con un repertorio escogido y acorde con la presentación tradicional de la cofradía, la ponía la banda de música de «San Isidro», de Armilla, dirigida por Melchor Perelló. En todo momento, la Virgen se vio arropada por granadinos y visitantes que quisieron compartir la noche con esta señera hermandad granadina. Desde varias poblaciones andaluzas se habían acercado en buses viajes organizados con este motivo, principalmente de las capitales andaluzas próximas, Almería, Jaén y Málaga.

A las nueve de la noche la Virgen de las Maravillas alcanzó la plaza de Santo Domingo donde se interpretaron varias marchas dedicadas a la Virgen del Rosario, «Reina del Realejo», «Soleá dame la mano», a la Virgen de la Soledad y «Virgen de la Victoria», para la Titular de la Santa Cena. Un momento brillante de la noche. Y no menos sentida, la llegada de la Virgen del Darro hasta San Matías, con el templo abierto y el paso encarado a la parroquia, con la presidencia de la hermandad de las Penas frente a las Maravillas. Sonaba «Emperatriz del Realejo». También se había adornado San Matías y la plaza de San Juan de la Cruz para recibirla y allí estaba la cofradía de Jesús Nazareno y una soberbia «petálá» arrojada desde la sede del Madoc. En numerosos puntos, los pétalos de flores recibieron a la Virgen de la parroquial de San Pedro y San Pablo. También fue recibida la Virgen en Plaza Nueva, de salida, con la iglesia de San Gil y Santa Ana abierta para saludar a las advocaciones de la Esperanza y Santo Entierro.

El frío reinante anoche en Plaza Nueva no retrajo a los granadinos cofrades que fueron fieles hasta el regreso de la hermandad por Carrera del Darro donde se vivieron también momentos de extraordinario calor a la Virgen de las Maravillas, Reina y Madre del Darro.