17 de enero de 2026
Actualidad

Las hermandades silentes de nuestra ciudad reivindican la esencia del silencio cofrade

Mesa redonda hermandades de silencio de Granada. Foto GRANADA COFRADE

Mercedes Morente, diputada mayor de gobierno de la cofradía de Jesús Nazareno moderó la mesa redonda en la que participaron casi todas las hermandades de silencio de nuestra ciudad. Estaban las cofradías del Cristo de la Misericordia, del Santo Crucifijo de San Agustín, del Vía Crucis, Santo Sepulcro y Soledad de San Jerónimo, junto a la convocante de las Carmelitas Descalzas.  Estuvo ausente la cofradía de Jesús Despojado pues su hermano mayor estaba en la reunión de las cofradías del Domingo de Ramos en la Federación de Cofradías.

La cita estaba originariamente concebida como una mesa de trabajo que, al final, se convirtió en una mesa redonda donde poder participar y compartir los momentos más especiales de cada hermandad y se han abordado algunas de las principales preocupaciones que afectan hoy a las corporaciones silentes. Entre ellas, ha destacado la necesidad de recuperar el respeto al silencio en la calle, especialmente en determinados tramos de la Carrera Oficial, donde se ha señalado una preocupante pérdida de sensibilidad por parte del público, como expresó el hermano mayor del Vía Crucis, Vicente Gomáriz, incluso se planteó la opción de reflejar el carácter de estas hermandades «en el programa oficial advirtiendo al público cual debe ser la actitud para acompañarnos». Se habló de medidas de carácter pedagógico que refuercen el valor espiritual de este patrimonio inmaterial. A estas iniciativas se ha sumado otra propuesta surgida del público asistente, consistente en solicitar que «cada hermandad silente sea la primera del día en realizar su estación de penitencia, como gesto simbólico de apertura de la jornada y de puesta en valor de su carácter penitencial», algo que realmente no se puede conseguir en algunas ocasiones.

Asimismo, se ha puesto sobre la mesa la dificultad para la incorporación de nuevos hermanos, que en las hermandades silentes se produce “con cuentagotas”, lo que obliga a redoblar esfuerzos en un contexto donde la exigencia y la autoexigencia son mayores, y donde los posibles errores son juzgados con menor indulgencia que en otros ámbitos cofrades. Los participantes coincidieron en destacar que las hermandades silentes representan la esencia misma de la identidad cofrade, recordando que “ser Nazareno es el culmen natural de nuestra tradición”, y que la túnica nazarena «constituye el símbolo último del sentido penitencial de la Semana Santa».

La jornada concluyó con un mensaje compartido: Granada necesita fomentar e incrementar la cultura de vestir la túnica nazarena, reforzando el respeto, la pedagogía y la vivencia profunda del silencio como valor central de nuestra Semana Santa.

Desde la Hermandad del Nazareno se valora muy positivamente este encuentro, que nace con vocación de continuidad y como espacio de diálogo fraterno para seguir cuidando y defendiendo el alma de las hermandades silentes de Granada.