Jesús de la Santa Cena ya está en el interior de la capilla del Colegio realejeño del Rosario

«Felicitaros por este centenario y queremos que sepáis que para nosotros es un honor tener en nuestra capilla al Señor de la Santa Cena. Van a ser unos días de alegría y de compromiso y espero que todos salgamos fortalecidos con esta visita del Señor a nuestra casa», dijo la priora de la comunidad de religiosas de Nuestra Señora del Rosario, María Teresa Fernández Rodríguez. También, el director del colegio José Antonio Guerrero, señaló que este honor «que hoy recibimos lo compartimos con los alumnos, con los profesores y toda la comunidad educativa y queremos disfrutar de su presencia en el colegio todos los días de esta semana. Poco antes de las doce del mediodía llegaba la imagen de Jesús en la Santa Cena, obra de Espinosa Cuadros de finales de la década de los años veinte del siglo pasado, procedente del vecino colegio de las Vistillas, de Santo Domingo. «No os imagináis la alegría que ha supuesto para nosotros esta estancia del Señor en la capilla del Colegio», indicó a GRANADA COFRADE la directora del colegio de las Vistillas, María Albea. «Han ido pasando por la capilla todos los alumnos del colegio y se les ha invitado a momentos de oración que han sido muy enriquecedores».
El cortejo de traslado estaba integrado por cruz parroquial y ciriales de escolta, guion corporativo y varas de escolta y el cuerpo de ciriales de esta hermandad, junto a acólitos turiferarios. Después, las andas de traslado portadas por sus costaleros y mandadas por el equipo de capataces con José Manuel Rodríguez. En la presidencia, al igual que pasó el sábado anterior, estaba el consiliario, fray Antonio Bueno; el hermano mayor, Francisco Javier López y el comisario del centenario, Francisco Labrat. Un traslado que se vio acompañado también por un sol que, aunque de manera tímida, sirvió para hacer más participativa la presencia de hermanos de la corporación en torno a su Titular. Clavel rojo en el frontal de las andas al igual que en las jarritas de las esquinas, con espigas de trigo como es costumbre en esta hermandad. En el camino del traslado se contemplaron escenas inéditas del Señor de la Santa Cena caminando por la Cuesta del Caidero o calle Molinos en dirección a Santiago para acceder al interior de la capilla de colegio.
La maniobra de entrada fue lenta debido a la estructura arquitectónica de la capilla y su acceso que obligó a retirar la imagen del Señor de sus andas y situarlo en una peana con rodamientos para salvar dignamente la entrada en el templo donde fue acogido de manera muy calurosa.



















