Clausuradas las VIII Jornadas de Cultura Cofrade en Centros Penitenciarios
Ocho saetas de cuatro saeteros en el Monasterio de San Jerónimo
Una nueva edición de las VIII Jornadas de Cultura Cofrade en Centros Penitenciarios se clausuró ayer en el Real Monasterio de San Jerónimo. Una cita que registró tres cuartas partes del aforo del templo conventual granadino, la mayor participación hasta ahora en estas ediciones pasadas «que cada vez aúnan mayor número de esfuerzos y que sentimos como se van uniendo otras iniciativas. Este año, a raíz de las visitas guiadas a las hermandades de la zona sur de la capital, se han interesado otras cofradías para poder integrarse e implicarse en estas actividades», como reconoció el hermano mayor de la cofradía de la Esperanza, Luis Sánchez Martínez, a la hora de clausurar las Jornadas. La clausura contó con la participación y presentación de nuestra compañera Mamen Sánchez.
Iván Centenillo, Rosa de Córdoba, Ana González y Samuel P, fueron los protagonistas en esta clausura poniéndole garganta, potencia y cariño a saetas nacidos del corazón. Veteranía y técnica, potencia y juventud se dieron cita sobre el crucero de San Jerónimo para «alabar a Dios con el cante y la saeta», como recordó el delegado Diocesano de Hermandades, José Gabriel Martín, en la clausura. Estuvo la directora del CIS «Matilde Cantos» , Cristina Bujan, y el director del Centro de Albolote, Miguel Ángel de la Cruz. Le acompañó el presidente de la Peña La Platería, de Granada, Víctor Vázquez, y la directora de la Once en Granada, Carmen Aguilera. Los hermanos mayores de las dos cofradías convocantes, la de la Esperanza y la de la Soledad de San Jerónimo también tuvieron palabras de gratitud y reconocimiento por el esfuerzo en esta organización de actos, cerrando las intervenciones el delegado episcopal, José Gabriel Martín. Que la saeta «siga siendo ese puente invisible entre las calles y el cielo» y dirigiéndose a los internos de los centros penitenciarios les recordó que «es verdad que en momentos vivís una profunda soledad, la que la Virgen experimentó, pero también experimentáis una nueva oportunidad porque tenéis en vosotros el Gran Poder de Dios con un final que apunta a la Esperanza que es lo último que se pierde y lo primero que se alcanza».













