La lluvia obliga a suspender el Vía Crucis del Cristo de la Buena Muerte

Una leve llovizna, presente de manera intermitente durante buena parte de la tarde, terminó por condicionar el desarrollo del acto de culto externo. El cortejo se ponía en las calles de la ciudad a las siete de la tarde, formado por veinticinco parejas de hermanos, la Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios de Granada “Gran Capitán” y el acompañamiento musical del grupo de capilla de la Banda y Unidad de Música Nuestra Señora de los Ángeles de Granada.
El recorrido se desarrolló inicialmente según lo previsto, transitando por las calles Ciego de Arjona, Plaza de San Lázaro y Doctor Muñoz Fernández. Tras atravesar la avenida del Doctor Olóriz y adentrarse en el entorno del barrio de Plaza de Toros, el Santísimo Cristo de la Buena Muerte ingresó en la iglesia de San Agustín, donde se realizó el rezo de una de las estaciones tal y como estaba previsto, dirigido por el párroco y consiliario, Antonio Jesús Pérez.
Una vez reorganizado el cortejo y ya de nuevo en la vía pública, la lluvia ganó cierta intensidad. Ante esta circunstancia, la corporación decidió suspender el rezo en las calles y continuar el itinerario a paso más ágil hasta su sede canónica. Finalmente, el cortejo regresó a la parroquia de San Juan de Letrán, donde se completó el ejercicio del Vía Crucis con el rezo de las cinco estaciones que restaban en el momento de la suspensión. Este año al menos se ha podido realizar parte del acto penitencial por las calles del barrio, ya que en el pasado la lluvia imposibilitó la salida.
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Informa: Carlos Feixas / Redacción GRANADA COFRADE











