Simbología en la cera del paso de palio de María Santísima del Dulce Nombre de María
Este fin de semana se ha llevado a cabo la fundición de la cera del palio de María Santísima del Dulce Nombre, un momento especialmente significativo en la preparación de la estación de penitencia en la hermandad del barrio Fígares. Como viene siendo tradición en esta Hermandad, las denominadas “marías” han sido nuevamente pintadas por Tatiana Soriano Carmona.
En los extremos de la cera aparece representada la Cruz Trinitaria, símbolo de la devoción al Dulce Nombre de María. La situada en el costero derecho se acompaña además del lema «Perseguidos pero no olvidados», propio de la fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada, cuyo objetivo es visibilizar, sensibilizar y denunciar la persecución, discriminación o marginación que sufren millones de cristianos en el mundo por razón de su fe, dando voz a sus testimonios y a su realidad.
A continuación figuran los escudos de la Real Federación de Hermandades y Cofradías de Granada, con motivo de la celebración de su primer centenario, y el de la Santa Iglesia Catedral de Granada, que conmemora su V centenario, efeméride que se prolongará hasta el año 2028. Siguiendo con estas efemérides, también se ha querido tener presente el centenario fundacional que este año celebran las Hermandades realejeñas de la Humildad y de la Santa Cena.
Por último, se incorporan el escudo franciscano, con motivo del Año Jubilar Franciscano que conmemora el 800 aniversario del Tránsito de Nuestro Padre San Francisco de Asís —orden especialmente cercana a la Hermandad por las Hermanas Capuchinas de San Antón—, y el escudo carmelita, al celebrarse este Año Jubilar el 300 aniversario de la canonización de San Juan de la Cruz y el primer centenario de su proclamación como Doctor de la Iglesia. Este último se incluye también como recuerdo especial a la ciudad de Granada y a su convento de San José de Carmelitas Descalzas, sede canónica de la Hermandad Madrina de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de la Merced.
Completan el programa iconográfico de la cera las dos velas que anteceden e iluminan los faroles delanteros del paso de palio. En ellas se ha representado una abeja, símbolo de la miel y de la dulzura, en clara alusión al Dulce Nombre de María y a la ternura y suavidad que la tradición cristiana atribuye a la Santísima Virgen bajo esta advocación. Junto a ello, también se ha pintado un tarro de esencias, elemento iconográfico vinculado a Santa María Magdalena, con motivo del XXV aniversario de la hechura de la imagen que acompaña a Nuestro Padre Jesús Despojado en su paso de misterio.

