«¿Nos afanamos más en captar al hermano número dos mil que en saber si está pasando por alguna necesidad el 733 o el 522?»

Lucía Vílchez hace un pregón comprometido, reflexivo y realista en la cofradía del Rescate mirando hacia la demanda del futuro y las nuevas generaciones
«Esta hermandad es de aquellos que saben que el Lunes no es un día cualquiera, de aquellos que quieren llevar adelante nuestra historia sin perder la esencia de más de un siglo de devoción. Estará en manos de aquellos que no miren a nuestra hermandad en número de ellos ni de enseres, sino en compromiso y en capacidad de transmitir la fe, de mantenernos unidos por encima de cualquier situación y mirar al futuro como lo hicieron nuestros mayores» señaló la hermana de la cofradía de Nuestro Padre Jesús del Rescate Lucía Vílchez López en su pregón de anoche. Un texto emotivo dedicado a su padre que durante muchos años portó la cruz de guía de la cofradía en su salida de casa Lunes Santo con palabras emotivas y de entrañable recuerdo, resaltando todo lo vivido durante su vida en la hermandad y, mirando al cielo, contándole los principales momentos que se han ido desarrollando durante el recién clausurado centenario «que ha sido motivo de satisfacción para todos los hermanos y de convivencia en muchos momentos».
La pregonera hizo un texto simpático, participativo, coloquial y agradable, pasando de manera consciente por las vicisitudes históricas de la cofradía «que siempre tuvo el pedestal de su barrio para continuar a pesar de muchas dificultades». Hizo homenaje a los hermanos que cumplieron una etapa de la vida de hermandad en el seno de «esta iglesia que nos une a todos» y se adentró en animar a la participación a todos los grupos de la cofradía «con singular amor hacia nuestro Señor». Costaleros, acólitos, roquetes, hermanos, capataces y músicos sintieron el calor de sus palabras en el transcurso del «primer pregón después del centenario, que nos pone a todos mirando al futuro». Vílchez López se interrogó en varias ocasiones de manera comprometida sobre la existencia de la hermandad y el sentido que ha detener en pleno siglo XXI, recordando «el papel que cada uno tenemos que desarrollar en la cofradía y el compromiso de amor que nos deja la imagen del Señor».
De manera especial resultaron a los oídos las reflexiones realizadas en voz alta sobre la actitud de compromiso de muchos hermanos en «estos tiempos que vivimos donde todo es rápido, todo es yo, yo y yo, donde ya no tenemos ni que pensar porque lo hacen artificialmente por nosotros, donde la palabra no vale nada, donde el bien común ya no existe o ya no es tan común y donde el altruismo murió, nosotros tenemos la inmensa suerte de pertenecer a una hermandad» apuntó en sus palabras para continuar indicando ante un templo lleno de hermanos y devotos del «Señor de Granada». Recordó que «nos hacemos llamar hermanos en Cristo, menudo titulillo» y preguntaba «es este el verdadero sentido que le estamos dando a nuestras hermandades?. ¿Vamos tan rápido que sólo pensamos en avanzar en el número de hermanos o en el mayor número de enseres y nos estamos dejando atrás el verdadero sentido de una hermandad?. ¿Nos afanamos más en captar al hermano número dos mil que en saber si está pasando por alguna necesidad el 733 o el 522?, ¿miramos a la hermandad de puertas para adentro?. Son preguntas que nos debemos plantear mirando al futuro de cómo queremos que sean nuestras hermandades y la pregonera, con energía en su voz recordó que «nuestra Semana Santa crece más que nunca pero… ¿tenemos claro el sentido de la marcha?. Habló de tertulias demoledoras, conversaciones entre cofrades poco constructiva y «a mi todo esto en el marco de una hermandad, me da vergüenza y nos debería hacer pensar que hacemos aquí». La mujer en la hermandad también estuvo presente, como la juventud y el sentido de la medalla al cuello de una hermandad que nos recuerda que la Pasión es «el camino nuestro hacia el Padre, sólo movido por el amor y que nos recuerde el mandamiento del amor a Dios y al prójimo». El pregón estuvo acompañado al inicio por el joven Mateo Rodríguez, alumno del «Andrés Barrios» que se atrevió a interpretar unos sones del himno al Señor del Rescate y también con la oración hecha cante a la guitarra por dos jóvenes de la cofradía. Otro de los momentos participativos y que recibió el apoyo de numerosos hermanos fue cuando la pregonera habló de la Virgen. «Una madre lleva su amor a sus últimas consecuencias. Una Madre que jamás reste importancia a su Hijo porque una Madre si es necesario se hace invisible para que sólo brille Él, pero es tan importante su presencia y su consuelo que duele el corazón verlos separados», en referencia al deseo de muchos hermanos de agregar la devoción de María en el seno de la cofradía.
Un acto que estuvo presidido por el párroco y consiliario, Eduardo García, y el hermano mayor, Antonio Luis Morales. Contó con la participación del hermano mayor de la cofradía vecina de la Virgen de la Cabeza, Héctor González y por parte municipal los ediles Francis Almohalla y Carolina Amate, además de representantes de otras cofradías de la ciudad.







