19 de marzo de 2026
Actualidad

La Virgen de las Maravillas aguarda ya el Domingo de Ramos

Anoche volvió a producirse el momento en el que la belleza alcanza su cénit en la cuaresma granadina. Hay muchos momentos íntimos y significativos que viven y disfrutan los cofrades granadinos en estos días de vísperas y la cita de anoche es una de esas por las que ya ha merecido el esfuerzo y trabajo de todo un año de vida en común de hermandad, con sus más y con sus menos, pero en hermandad. Era trasladada la imagen de María Santísima de las Maravillas a su paso de palio y aún por repetido cada año siempre es nuevo pues nuevas son las oraciones, los diálogos con Ella, la certeza de que la Virgen de las Maravillas quiere estar en la Carrera del Darro para presumir de Domingo de Ramos. «En sus manos la caricia que necesitamos en medio de las penas. En sus manos la ternura que amaña el tiempo de nuestros desconsuelos. No hay nada que temer si nos ponemos como esa rosa en las manos de María. Sus manos pueden con todo lo que nosotros no podemos y nos agarramos, nos aferramos a ellas porque son el sostén que nos mantienen en pie. Como si nos convirtiéramos en niños que tiene que comenzar a dar sus primeros pasos y se sienten inestables, temblorosos e inseguros», dijo en su reflexión el consiliario de la cofradía José Gabriel Martín.

Estaba la Santísima Virgen de las Maravillas junto al presbiterio y esperando para solemnizar el momento la capilla musical y tenor para entonar temas como el «Ave María» o el «Mater Lacrimosa», mientras avanzaba por la nave principal del templo de San Pedro y San Pablo, portado en andas por costaleros de la hermandad y un absoluto recogimiento y silencio rodeaba el momento, consiguiendo un ambiente de extraordinaria belleza en torno a la Santísima Virgen y de oración al orar ante su Hijo de la Sentencia. Después, con delicadeza fue depositada en su paso de palio donde tan sólo restaba ya subirla sobre la peana y cubrirla con su manto para que Granada contemple las «Maravillas de Dios».

La Virgen había sido dispuesta con una rosa en su mano derecha, a la que mira, y vistiendo saya granate, con puñetas en sus mangas. Mantilla bordada por Cristina Gutiérrez y broche realizado por Alberto Quirós que fue donación del Grupo Joven.