31 de marzo de 2026
Actualidad

Carlos Acal describe su pertenencia a la cofradía de las Penas con un «te encontré o quizás tu decidiste dejarte encontrar».

Carlos Acal, Pregón cofradía Jesús Paciencia. Foto GRANADA COFRADE

El último pregón de la cuaresma de 2026 lo pronunció ayer el cofrade de la hermandad de las Penas y de la Aurora, nuestro compañero Carlos Acal Romero. Numerosos hermanos acompañaron al pregonero que estuvo acompañado en sus palabras por el dúo «Passio» integrado por Elías Santiago e Ignacio López. Varias marchas intercalaron en el texto del pregón que fue una reflexión sobre las características del ser hermano de esta cofradía de la parroquia de San Matías y una exaltación a los Titulares «de los que enamoré teniéndolos cerca».

«Y aquí, en la ciudad donde el tiempo suspira y la Alhambra y el Silencio vigilan a la aurora, hay un latido antiguo que llama despacio. Una fe que un Miércoles por la noche florece y a Ti te nombra. No hay ruidos. No es prisa lo que te convoca es un paso de palio, un chorreón de cera, el crujir de esta madera nueva en una calle estrecha en la que tu corazón aprende a esperar con Paciencia», dijo el pregonero en su intervención en tono que invitaba a mirar a ambos pasos y recrearse en su belleza. Un pregón que contó con la presencia del consiliario de la hermandad, David Salcedo, y con miembros de la junta de gobierno encabezados por su hermano mayor. «Y así fue como te encontré o quizás como tu decidiste dejarte encontrar», indicó el pregonero para hablar de su vinculación a la cofradía del Miércoles Santo para describir momentos vividos en el seno de la hermandad y frente a Jesús de la Paciencia ente su «mirada serena y en paz, mirada en calma» para describir el rostro de la imagen de Pablo de Rojas, del XVI.

La música del dúo «Passio» se dejaba en el ambiente de San Matías y el pregonero recordó y llamó a la participación «cuando apenas quedan cuatro horas. Cuatro horas que no se miden en relojes ni en minutos sino que se miden en latidos. Esos que se a golpe de martillo escuchan un llamador o escuchan emocionados una saeta», para referirse a la llegada del Domingo de Ramos «cuya espera no es solo una cuenta atrás y el Domingo de Ramos nos despertará con una luz distinta».

El pregón concluyó de manera efectista con la entrada de un cuarteto de música interpretando «La Saeta» y poniendo el nudo en la garganta cuando hablaba de todos los sentimientos que despiertan los Titulares de la cofradía y de los sentimientos que se reavivan  con la llegada de cada nueva Semana Santa».