Los granadinos arroparon al Sagrado Protector para agradecer la ausencia de víctimas en los terremotos de agosto.

Granada vivió una jornada que queda ya escrita, en este 2026, con la décimo primera ocasión en la que el Santo Crucifijo de San Agustín, Sagrada Protector de Granada, salió en procesión de rogativas. Pueblo, devoción y oración acompañaron al Sagrado Protector tras la renovación del Voto de Ciudad que realizó el Ayuntamiento en la Catedral. Otra inédita estampa la que nos brindó ayer el 14 de septiembre, con la imagen del Crucificado en el lado del Evangelio del altar mayor y en el de la Epístola, la Madre de las Angustias. Las dos únicas hermandades de la collación de la basílica patronal unidas en la Seo granadina y la celebración de la Eucaristía en la que el prelado granadino, monseñor Gil Tamayo, habló de las necesidades de muchos vecinos en estos momentos que no puede habitar sus viviendas y la incertidumbre de otras muchas que ven sus casas dañadas por los terremotos. El arzobispo también recordó que «salimos en procesión de rogativas para agradecer a Dios que no ha habido desgracias personales». La propia alcaldesa dio lectura al Voto de la Ciudad de 1679, con motivo de las rogativas por el final de une epidemia de cólera bubónica que diezmó la población granadina y que dio origen al nacimiento de su hermandad votiva un año después.
A las ocho y media de la noche salía la imagen del Señor de San Agustín por la puerta principal de la Catedral, con el acompañamiento del trio «Santo Ángel Custodio», propio de la hermandad, y el coro «Magnum Ensemble». Durante el recorrido, realizado en exactamente dos horas de duración, se realizó en distintos puntos el rezo de la Adoración de las Llagas de Cristo siendo muy emocionante el imprevisto canto y rezo de numerosos fieles granadinos tras el paso procesional mientras iba caminando por su ciudad, el Sagrado Protector. Los libros de historia nos han contado algunos de los testimonios que quedan de rogativas por calamidades, fenómenos naturales o enfrentamientos y guerras. En esta ocasión lo hemos visto con nuestros propios ojos. Esta generación, entre otros muchos momentos realmente únicos, puede atesorar en su memoria la devoción que ha removido en la ciudad la presencia del Santo Cristo de San Agustín y el calor de devoción popular que le ofreció con una Catedral totalmente abarrotada de fieles y una ciudad llena como las grandes ocasiones vividas en torno a las principales devociones de Granada.
Concluida la procesión de rogativas, con el Santo Crucifijo vuelto al pueblo, algo inusual en las noches lúgubres del Lunes Santo, presidió la última oración realizada por el prelado Gil Tamayo y la bendición impartida a todos los granadinos. Ya en el interior del templo se depositó la venerada imagen sobre su paso procesional, portado por las cuadrillas del paso de Cristo y del de palio a las órdenes de Javi Pérez y José Carvajal Linares, en el lugar que ocupa, junto a Nuestra Señora de la Soledad de San Jerónimo, dentro de la exposición «Kerygma, el Arte de Evangelizar», del centenario de la Federación de Cofradías.












