6 de octubre de 2026
Actualidad

Casi 200 hermanos de los «Ferroviarios» acompañan a la Virgen del Amor en el primer sábado de octubre

El pasado sábado 3 de octubre estaba llamado a ser uno de esos días señalados en rojo en el calendario de la Hermandad de los Ferroviarios. Ese día, la Virgen del Amor y el Trabajo habría recorrido las calles de su barrio en su ya tradicional procesión de alabanza, una cita que se ha convertido en uno de los actos más esperados por los vecinos del entorno de la estación de ferrocarril y que cada año marca el inicio del curso cofrade en la parroquia de San Juan de Letrán.

Sin embargo, la participación de la dolorosa ferroviaria en la exposición Kerygma, que se celebra en la Catedral de Granada, obligó a la corporación a aplazar su salida procesional. Esta circunstancia no impidió que hermanos, parroquianos y devotos quisieran acompañar a su titular en una jornada tan singular.

La convocatoria, difundida en el seno de la hermandad y entre los distintos grupos parroquiales, obtuvo rápidamente una respuesta que superó las previsiones iniciales. Más de 160 personas se inscribieron en la visita organizada, hasta alcanzar el límite que permitían las condiciones de acceso de grupos a la Catedral. A ellas se sumó un buen número de fieles que, al no poder incorporarse a las tandas previstas, adquirieron su entrada de manera individual para estar también junto a la Virgen.

Ya en el interior de la seo granadina, la hermandad realizó una ofrenda floral ante la Virgen del Amor y el Trabajo. Algunos asistentes quisieron sumarse a este gesto y llevaron también, a título personal, una flor o un pequeño ramo para depositarlo ante la imagen. Distribuidos en varias tandas, los asistentes fueron pasando ante la Virgen ferroviaria acompañados por el consiliario de la corporación, el sacerdote diocesano Antonio Jesús Pérez Martínez. Allí pudieron mantener unos instantes de oración ante la dolorosa, y cada encuentro concluyó con el rezo del avemaría.

Finalizadas las visitas, los participantes se trasladaron a la Capilla Real de Granada, donde celebraron una Eucaristía en honor de la Virgen del Amor y el Trabajo.

La jornada se cerró con una última ofrenda floral, en esta ocasión ante la sepultura de la reina Isabel la Católica, reconocida como sierva de Dios. Así terminó un primer sábado de octubre distinto al previsto, que volvió a evidenciar la devoción y el estrecho vínculo de los Ferroviarios con su titular mariana.