La Catedral se llenó para rezar por las Víctimas del accidente ferroviario de Urda

Nuestra Señora del Amor y del Trabajo, Patrona de los Ferroviarios, presidió la celebración a los pies del presbiterio
El arzobispo de Granada, monseñor Gil Tamayo, presidió el funeral por el alma de los 69 fallecidos en el accidente ferroviario de la localidad toledana de Urda. Una celebración que llenó por completo la nave central del primer templo granadino y que contó con la participación de las principales autoridades municipales, provinciales y judiciales, además de representantes autonómicos, parlamentarios nacionales y andaluces junto con representantes de la empresa Adif con el mando intermedio Rafael Jiménez. Estaba la alcaldesa de la ciudad, Marifrán Carazo, y el presidente de la Diputación Provincial, Francis Rodríguez, junto con el Delegado territorial de la Junta de Andalucía en Granada, Antonio Granados. En el primer banco se hacía presente la representante judicial, presidenta de la Audiencia Provincial, María José Rivas, además de responsables del Ejército de Tierra y del Airea, además de miembros de la Jefatura de la Policía Nacional y de la Comandancia de la Guardia Civil en Granada.
El prelado granadino pidió por el alma de los fallecidos y por la pronta recuperación de los heridos en el accidente de Toledo y tuvo muy presentes también a los fallecidos en el accidente onubense de Adamuz. Monseñor Gil Tamayo, que estuvo acompañado por más de una veintena de sacerdotes diocesanos procedentes de distintas localidades de la diócesis de Granada, pidió por la unión de los españoles en estos tiempos difíciles donde, dijo, que «las víctimas nos reclaman esperanza, por un mundo mejor y por una España mejor». El prelado recordó que estas tragedias deben servir para poner soluciones, señalando la ejemplaridad del pueblo en los momentos difíciles y agradeciendo la labor de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, sanitarios, Protección Civil, voluntarios y los Centros de Salud, dando una muestra de solidaridad y unidad que debe continuar siempre.
La imagen de Nuestra Señora del Amor y el Trabajo, Patrona de los Ferroviarios, presidió la celebración Eucarística en un lugar próximo al altar mayor y el celebrante, acompañado por el deán de la Catedral, Eduardo García, y el Vicario de Pastoral, José Carlos Isla, recordó que bajo el manto de la Virgen ponemos el alma de los fallecidos y la salud de los heridos y pedimos su protección.







