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Fernando Díaz de la Guardia pregonó la Semana Santa y abrió su corazón para adentrarse en la vida de las cofradías

Noventa y seis minutos de pregón que sólo disfrutaron en la Sala García Lorca, del Palacio de Congresos, doscientas personas.

La Sala Federico García Lorca del Palacio de Exposiciones y Congresos de nuestra ciudad acogió, por primera vez desde el año 2007, el Pregón Oficial de nuestra Semana Santa. La situación de pandemia y el control de aforo hizo determinar a la Junta de Gobierno de la Federación de Cofradías, que preside Jesús Muros, tomar esta determinación meses atrás.

Finalmente sólo 200 personas, de las 2000 localidades para las que tiene capacidad la mencionada sala, la mayoría hermanos mayores, miembros de juntas de gobierno, antiguos pregoneros y autoridades civiles y militares, se autorizaron a estar presencialmente en el acto, con las adecuadas medidas de higiene y distancia social, además de la mascarilla obligatoria para todo el mundo.

Pregón Fernando Díaz de la Guardia. Foto TG7

Al comienzo del acto, sobrepasaban unos minutos sobre las 12 del mediodía, la Banda Municipal de Música de Granada, a las órdenes del maestro López Carreño, irrumpía en el escenario para hacer sonar Passio Granatensis y Mi Amargura. Tras la magnífica interpretación de ambas composiciones, en la línea de lo que nos tiene acostumbrados dicha formación musical, entraron al escenario las personas que habrían de ocupar los puestos de presidencia de la mesa que se ubicaba en un primer plano sobre el espacio escénico; al propio pregonero, Fernando Díaz de la Guardia, lo acompañó el Vicario General, Francisco Espigares; el alcalde de la ciudad, Luis Salvador, y presidente de la Federación de Cofradías, Jesús Muros, además de la persona encargada de presentarlo, el también periodista Luis Javier López.

Tras una presentación emotiva y cariñosa, cargada de términos periodísticos y alusiones a la profesión de ambos, tomó la palabra el pregonero. Fernando Díaz de la Guardia mostró en sus primeras palabras su amor a su cuidad natal, Granada, y enseguida habló de la crisis sanitaria actual que estamos sufriendo. Todo ello para mencionar, en este primer tramo, a la Esperanza y llevarse así la primera ovación del público asistente.

En sus noventa y seis minutos de alocución fue hablando de todas las hermandades de penitencia de nuestra ciudad, así como de los diferentes titulares de todas ellas, tanto cristíferos como marianas, aunque sin ningún orden cronológico, de antigüedad o de barrios. A modo de sueño, evocó a una persona que está en la UCI aquejada del virus que actualmente nos hace padecer esta terrible pandemia universal, para ir relatando distintas semblanzas de amor hacia nuestros titulares.

Hasta en treinta ocasiones los asistentes arroparon al pregonero con sus aplausos, que en todo momento dio muestra de buena dicción, seguridad en el escenario y un dominio absoluto de la escena.

El pregón estuvo salpicado de vivencias del propio pregonero, de algunas historias que ha vivido en torno a las hermandades y a la Semana Santa, así como de muchísimos nombres propios de nuestra cofradías, que el pregonero fue introduciendo en su texto con desparpajo y cariño. Hiló un pregón muy granadino, reivindicando la tierra, con expresiones y palabras típicas de nuestra cultura, amén de diferentes espacios de nuestra ciudad, escenarios de nuestra Semana Santa, que también se convirtieron en protagonistas de las palabras de Fernando Díaz de la Guardia.

Pregón Fernando Díaz de la Guardia. Foto TG7

Algunas partes resultaron especialmente emotivas y aplaudidas, como cuando el pregonero habló del ictus que sufrió su padre y de cómo siempre lo acompañó una estampa de la Virgen de la Estrella, emocionándose así y debiendo parar unos segundos para poder continuar, o cuando relató cómo el hermano mayor de la Lanzada, Javier Sierra, sanitario de profesión, fue una de las primeras personas en contagiarse de coronavirus de nuestra ciudad.

Fue un pregón totalmente en prosa, pero con algunas partes líricas y con cierta musicalidad, en donde hubo también espacio para reconocer el trabajo de los sanitarios, fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y todos aquellos profesionales que luchan, de un modo u otro, contra esta situación de crisis sanitaria, “como si fueran una inmensa hermandad”.

En sus palabras finales, la afirmación rotunda del periodista de que “sí habrá Semana Santa, en el gesto solidario de las cofradías, pues la sociedad debe unirse más que nunca, ya que mientras haya dolor, debe haber Fe y Esperanza”, terminando de la misma forma que empezó su texto, haciendo un llamamiento a la Esperanza.

Tras la ovación final de los asistentes, larga y emotiva, tomó la palabra el alcalde de la ciudad, Luis Salvador, para animar a los cofrades a “vivir con intensidad la Cuaresma y la Semana Santa”, a pesar de la situación actual, confiando en que sea la última Semana Santa sin pasos en la calle. A continuación, Francisco Espigares, Vicario General, exhortó a los presentes a ser “cristianos de verdad” en medio de la crisis sanitaria, social y económica que está asolando el mundo, aludiendo a cómo “Jesús hizo el pregón con su propia vida”. El presidente de la Federación de Cofradías, Jesús Muros, cerró las intervenciones para entregar un recuerdo al pregonero, hecho que habitualmente ocurría en el almuerzo homenaje posterior, pero que este año tampoco podía tener lugar por las restricciones del coronavirus.

Antes de finalizar el acto, que se alargó por espacio de más de dos horas y media, la Banda Municipal de Música de Granada interpretó la marcha Palio Blanco, de Miguel Sánchez Ruzafa, para a continuación cerrar con los himnos de Granada, Andalucía y España.

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Informa: Manuel Tabasco / Redacción GRANADA COFRADE