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Un retablo cerámico de Jesús entrando en Jerusalén, instalado junto a la parroquia de San Andrés

Rafael Reina es su autor y fue bendecido por el párroco y consiliario Francisco Arco.

En el mediodía de ayer, tras la Eucaristía de las 12 horas de la iglesia de San Andrés, se procedió a la bendición del retablo cerámico que representa la imagen de Jesús de la Entrada en Jerusalén, obra del ceramista hispalense afincado en Granada, Rafael Reina. En la tarde del pasado viernes el equipo de albacería y priostía de la hermandad estuvo trabajando en él y colocándolo en el lugar en el que finalmente se puede contemplar, con el fin de que ayer domingo estuviera todo perfectamente dispuesto y listo para la inauguración y bendición del azulejo.

En la placeta próxima a la parroquia de la calle Elvira, que ya se empieza a conocer como “Placeta de los Niños Hebreos” (se está a la espera de las últimas autorizaciones y permisos del Ayuntamiento para rotular definitivamente este espacio con dicho nombre), se concentraron un buen número de hermanos de la cofradía del Domingo de Ramos, así como los propios feligreses del templo de San Andrés, para asistir a la bendición del retablo cerámico cuya imagen central es el primer Titular de esta hermandad subido a lomos de la popular borriquilla.

El párroco de San Andrés y consiliario de la cofradía, Francisco Lorca, acompañado del hermano mayor, José Antonio Gámiz, del vocal de cultos, Roberto Ávila, así como del propio autor del trabajo, Rafael Reina, procedió a la bendición del mismo de manera sencilla, tras finalizar la lectura del pasaje evangélico que recrea el primer misterio de nuestra Semana Santa por parte del vocal de cultos de la hermandad.

El propio hermano mayor mostró su satisfacción por ver cumplido “este largo anhelo de la cofradía”, que supone el último acto enmarcado dentro del 75 aniversario de los primeros estatutos que se ha venido celebrando a lo largo de todo este 2022 y que se clausurará tan especial año el próximo fin de semana con el triduo en honor a Jesús de la Entrada en Jerusalén, dentro de la festividad de Cristo Rey del Universo. De hecho, el propio hermano mayor remarcó a nuestra redacción su “satisfacción por haber llevado a cabo todos los actos que nos propusimos cuando creamos la comisión del 75 aniversario, a pesar de todo el trabajo extra que eso supone, pues a la vida normal de la cofradía le sumas durante un año una serie de eventos y actos extraordinarios que dan más trabajo, pero que finalmente es un orgullo y una satisfacción ver lo bien que se ha ido desarrollando todo”.

También Rafael Reina se mostró muy “satisfecho con el trabajo hecho” e indicó que “hace ya varios años entregué un boceto a la cofradía, pues se pusieron en contacto conmigo diferentes responsables de entonces con la idea de hacer un retablo para el Señor”. Según sus propias palabras, “fue pasando el tiempo y poco más supe, hasta que este año volvieron a retomar el proyecto con motivo del aniversario y me dijeron que lo hiciera, haciendo un nuevo boceto en donde, para mí gusto, he mejorado el anterior”. El propio autor de la obra indició que “he estado trabajando todo el verano en él y del resultado estoy muy contento”.

Según la descripción del propio ceramista, “el retablo cerámico tiene unas dimensiones de 105×150 cms. Es una obra realizada en azulejo, pintada a mano con la técnica de la aguada sobre base de vidrio, con una cocción de horno eléctrico que llega hasta los 980º. Es un retablo cerámico clásico con la figura central de la imagen sagrada y titular de la cofradía, Jesús de la Entrada en Jerusalén. A dicha imagen le acompañan diferentes símbolos, todos alusivos a la hermandad. En la base hay cartelas con el título del Señor, con dos columnas laterales que lo flanquean. A la izquierda aparece la llave que abre la Semana Santa; a la derecha, la paloma con la rama de olivo, en alusión a Nuestra Señora de la Paz; y en el centro, arriba de la cartela con el nombre del Señor, está el escudo de San Andrés, en alusión a la parroquia y sede canónica de la cofradía. En la parte superior está el escudo de la hermandad, flanqueado por dos ángeles vestidos, uno, con la túnica nazarena de la hermandad, y otro, a la usanza hebrea. En esta zona también se puede observar dos jarras con hojas grandes de olivo, en alusión al pasaje evangélico que representa”.

El retablo cerámico ha sido colocado en un edificio de apartamentos turísticos de calle Elvira, en la pared que da a la futura “Plaza de los Niños Hebreos”, cuyo propietario, Daniel, ha dado todas las facilidades posibles a la cofradía. El mismo resulta visible por su ubicación y tamaño desde el principio de la calle, una vez se cruza el Arco de Elvira.