18 de abril de 2026
Actualidad

La palabra de Agustín Barajas llenó San Pedro y San Pablo en un pregón del Rocío pleno de baile, cante, gaita y tamboril

Cartel del Rocío 2026, obra de Juan Díaz Losada. Foto GRANADAD COFRADE

Un pregón «cargado de responsabilidad y de compromiso ante vosotros, pero sobre todo ante Ella habitado de una emoción que no sabe bien de guiones». Fue el texto de un bailaor granadino, amante de la ciudad, enraizado en sus costumbres y que soñó «desde pequeño cuando pasaba por Elvira el Simpecado con ver a la Virgen un día y hacer el camino». Así lo cumplió el pasado año el pregonero del Rocío para este 2026, Agustín Barajas. Fue un pregón sentido y vivido, recitado y aplaudido, cantado, bailado y lleno de emoción, acompañado por el tamboril y la gaita de Ismael Serrano, la guitarra de Francis Navarro y el coro de la hermandad de Granada al que no le faltó emoción y el reconocimiento de los hermanos de la de Granada, puestos en pie, para agradecer la emoción y el sentimiento puesto en el texto.

Agustín Barajas cumplió su sueño de realizar el camino el pasado año y en ello basó su texto. Recordó la devoción familiar a la Virgen de la Paz «como hermano que soy de la Borriquilla», pero le faltaba encontrarse con la Blanca Paloma y el año pasado así lo hizo. «Soy un interprete que hoy, por designio suyo, acepta el reto de cambiar el zapateo por la palabra». El pregonero zapateó ante el Simpecado de la hermandad granadina dispuesto en un soberbio altar de cultos rodeado de adornos de papelillos traídos desde Churriana de la Vega y la orfebrería del respiradero de la Virgen de la Victoria. Barajas le cantó a la Virgen, dejó que retumbara la oración y la emoción «al recuerdo del paso por el Vado del Quema donde fui bautizado como rociero» y cruzar el Ajolí, donde «ya sólo me faltaba ir a ver a Ella, el motivo de mis horas de camino, de cansancio y de ilusión». Recordó el paso por distintas localidades «especialmente al llegar a la Virgen de la Estrella, Patrona de Coria, donde tanto se le quiere a Granada» y rememoró las noches de acampada, el calor de la amistad y la convivencia entre los hermanos. Agustín Barajas indicó que su primer camino «y para siempre, el más importante. Ni mejor, ni peor. Ya lo he dicho, el primero». Su texto en prosa se vio completado con poemas recreando la amistad y la hermandad compartida, las palabras de aliento a la juventud «siempre decidida y a los mayores que nos muestran su veteranía» y a todo el mundo rociero que te hace vibrar «ante cualquier abrazo que se hace eterno cuando lo notas sincero». El pregonero fue presentado por el hermano del Rocío, Alberto Manuel García Gilabert.

Un pregón que se vio acompañado por el consiliario de la hermandad, Manuel García Gálvez y la Consejera de Fomento de la Junta de Andalucía, Rocío Díaz, además del delegado de la Junta en Granada, Antonio Granados acompañado por delegados de distintas Áreas. Estaban los ediles Carolina Amate, Fernando Parra y Juanjo Ibáñez, además del parlamentario andaluz Pablo García. Y por supuesto la junta de gobierno de la hermandad de Granada y el hermano mayor, Alfredo Alcalde, quien entregó distintos recuerdos a los protagonistas de una noche para recordar en la historia de esta hermandad de gloria.