El premio «Antonio Sánchez Osuna» al recordado capataz Paco Carrasco reconoce «la humildad y maestría que él nos enseñó».
«Os agradecemos mucho este reconocimiento que se le hace al capataz y que yo quiero destacar también en la persona», dijo el hijo de Paco Carrasco Aguilera, Curro Carrasco, después de haber recogido junto a su madre el premio «Antonio Sánchez Osuna» que recuerda también al maestro de capataces que origina el nombre del premio. Un galardón merecido y que fue reconocido por el público que llenó la sala de prensa del Colegio Mayor Santa Cruz la Real. Esta distinción la convoca la cofradía de la Santa Cena y María Santísima de la Victoria, estando acompañados por los hermanos mayores de las cofradías del Señor de la Humildad, Germán Bolívar, y el del Cristo de los Favores, Norberto Navarro. En representación de la cofradía organizadora estuvo el vice hermano mayor, Francisco Labrat, incorporándose posteriormente entre el público el hermano mayor, Francisco Javier López.
«Hay personas que trabajan tanto y durante tanto tiempo por los demás que a veces los demás acaban creyendo que esa persona siempre estará ahí y por ese motivo los reconocimientos acaban por posponerse», señaló el hijo del recordado capataz en su emotiva intervención en la que destacó «el cariño que siempre se le ha tenido especialmente entre las costaleras de la Virgen de la Caridad a las que quiso como tanto». Paco Carrasco es una persona estrechamente vinculada con la Semana Santa y sobre todo ligado a sus hermandades hasta su muerte. Reflejó Curro Carrasco los más de veinte pasos que mandó y el trabajo desarrollado en los difíciles años del nacimiento de las cuadrillas de costaleros y costaleras integradas por hermanos. Dos décadas al frente del llamador de la Virgen de la Caridad también fueron reconocidas en las palabras de gratitud. Estaba el hermano mayor de la corporación, Enrique Trujillo, además del hermano mayor de la hermandad patronal de la Virgen de las Angustias, Antonio González, cuyo paso procesional también mandó Carrasco durante muchos años y a cuya hermandad estaba estrechamente ligado por vínculos personales y familiares. También estaba el hermano mayor dela cofradía de Jesús Nazareno, de la que fue hermano, Enrique Ramírez.
«Que este premio no quede en el recuerdo sino que sea en su memoria una muestra de vida», dijo en sus palabras de clausura del acto el vice hermano mayor, Francisco Labrat. Destacó brevemente los méritos que concurren y que habían quedado plasmados en el acta del jurado que fue leída por el secretario del mismo, Heriberto Eslava. «Este galardón ha de ser el compromiso de todos nosotros para que sigamos trabajando como él lo hizo, por nuestra Semana Santa» al tiempo que destacó la «humildad y maestría que él nos enseñó». Finalizó realizando el deseo de que «el Señor de la Santa Cena y la Virgen de la Victoria nos guíen siempre». Un prolongado aplauso con el público en pie dió testimonio del cariño y aprecio que se siente por el capataz fallecido en julio pasado y el respeto por su memoria.







