El Simpecado del Rocío regresó anoche a su sede de la Carrera del Darro.
Después de dos días en el interior de la iglesia de Santo Domingo y a los pies de la Soledad de Nuestra Señora, el Simpecado de la hermandad del Rocío de Granada regresó a la parroquia de San Pedro y San Pablo poniendo punto y final al camino y romería de 2026. La Eucaristía se celebró primero en el interior del templo y poco después de las nueve de la noche salía la cruz parroquial y faroles de acompañamiento junto con la junta de gobierno encabezada por el hermano mayor, Alfredo Alcalde, junto al guion corporativo de la hermandad. Acompañó la comitiva el sacerdote diocesano Víctor Valero.
El Simpecado estaba precedido por miembros de la escuela de tamborileros de la hermandad de Granada y siguió los metros de regreso por la calle Ancha de Santo Domingo en dirección a Jesús y María, para subir por San Matías y entrar en el interior de las Carmelitas Calzadas siendo recibido por la hermandad de Jesús Nazareno con su consiliario Javier Sabio y junta de gobierno. Tras rezar ante el retablo de los Titulares de la cofradía del Miércoles Santo siguió hacia la calle de la Colcha y de esta manera caminar por Reyes Católicos hasta Plaza Nueva y de ahí a la Carrera del Darro. Ya sólo restaba llegar a la parroquial de San Pedro y San Pablo, su sede canónica. Algunas «petalás» se ofrecieron al Simpecado del Rocío en distintos puntos del recorrido de regreso. Era portado a mano por distintos miembros de la junta de gobierno que ostentaba este año la mayordomía y el coro de la hermandad también ponía aires rocieros en este encuentro nuevamente de los romeros con la ciudad tras los doce días ausentes de la sede canónica de la Carrera del Darro. El último trayecto del Simpecado lo portó desde la puerta de la parroquia hasta el altar mayor, el hermano mayor de esta hermandad granadina que tan buen sabor ha dejado en los cuatro años de gobierno de la corporación letífica.















