Éxito musical y de participación en el concierto nocturno de ayer del Centenario de la Federación de Cofradías
Espectacular interpretación de tres marchas, de manera conjunta, por las bandas «San Isidro» y la de Cornetas y Tambores de Jesús Despojado
Lleno total en la plaza de las Pasiegas para asistir y escuchar el concierto de la Federación de Cofradías, dentro de los actos del centenario fundacional de esta corporación granadina. Un concierto organizado también con motivo de la exposición «Kerygma. El arte de Evangelizar» que se celebra en el interior de la Catedral Metropolitana y que se puede visitar hasta el 27 de noviembre próximo.
Estuvo presentado por el compañero de Cope-Granada, Jorge de la Chica y se abrió con la interpretación de la banda de música «San Isidro», de Armilla, dirigida por Melchor Perelló, descifrando las partituras de «Passio Granatensis», de Ángel López Carreño y a continuación «Rosario, Capitana del Realejo», de Pablo Ojeda. Le siguió en el programa la marcha de Sánchez Ruzafa, «Virgen de Andalucía», estrenada en 2000 con motivo de la peregrinación a Roma de la Virgen del Mayor Dolor y concluyó con «Granada», obra realizada el pasado año por Elías Santiago.
A continuación llegó el momento de la banda de cornetas y tambores de Jesús Despojado que también fue muy seguida por los aficionados a la música procesional y que ocuparon no sólo las sillas dispuestas sino todo el espacio de la plaza de las Pasiegas. «Fígares» es una de las composiciones del último trabajo musical de esta formación granadina que da nombre el mismo y que es creación de Jorge Jiménez de Baldomero. «La Salvación», de Ignacio García le siguió en el orden del programa desarrollado para finalizar con «Hijos del Perdón» dedicada al cuadragésimo aniversario de los costaleros de este paso de misterio, obra de Ignacio García, director de la banda de la cofradía del Domingo de Ramos.
Finalizada la primera parte, se ofreció para concluir una intervención conjunta de ambas formaciones musicales dirigidas al unísono por Perelló en la que se interpretó la partitura de la marcha de Ignacio García y Elías Santiago, al igual que «Ecce Homo» que fue la segunda composición también de ambos músicos y para finalizar «Mi Amargura», de Víctor Manuel Ferrer, con adaptación de Santiago y García.









