13 de junio de 2026
Actualidad

La obra y taller de Espinosa Cuadros analizado en al primera sesión del ciclo organizado por la cofradía de la Santa Cena.

La obra creativa, el trabajo desarrollado en el taller, el reflejo de su personalidad y formación religiosa y numerosos detalles dieron forma ayer a la primera mesa redonda de reconocimiento a la obra de Eduardo Espinosa Cuadros, autor del grupo escultórico de la Santa Cena de Granada. Estamos dentro del centenario de la fundación de la cofradía de Santo Domingo y un grupo de cofrades se dio cita en la Escuela de Artes «José Val de Omar» de nuestra ciudad para conocer más de este escultor «que desarrolló su función principalmente en el Realejo». Así lo contó el catedrático de Historia del Arte, Juan Jesús López-Guadalupe, junto a director de la Casa de los Pisa, Francisco Benavides y el historiador Manuel Peregrina.

El comisario de los actos del centenario de la cofradía de la Santa Cena, Francisco Labrat, dio la bienvenida a los asistentes a esta primera sesión que tendrá continuidad el próximo jueves para conocer la «faceta más personal y humana del escultor» como recordó el organizador de estas jornadas. Peregrina también habló del trabajo desarrollado y Benavides se centró en dar a conocer obras «muy buenas distribuidas en numerosos lugares de la provincia de Granada, las Alpujarras de Almería y otros muchos lugares de la geografía, principalmente de la Andalucía Oriental».

Espinosa Cuadros » fue un artista fraguado con  personalidad artística y dotado de una exquisita formación y cualificación» dijo López – Guadalupe, quien destacó la «preciosidad y el mucho detalle de sus obras mostrando un conocimiento exhaustivo de la técnica», recordando que se muestra su estilo en muchas obras suyas pero «sin embargo no podemos reconocer a Espinosa Cuadros en la imagen de la Virgen de la Victoria» después de las intervenciones y retallados que ha sufrido. Recordó que en su trayectoria profesional hay dos momentos álgidos, una primera etapa que de muchos encargos en la que se adapta a los ritmo sociopolíticos de finales del siglo XIX y comienzos del XX, en el que «se revaloriza lo castizo y regionalista» y una segunda etapa de postguerra que reactivó «la producción artística con trabajos abundantes» pero era una epoca en la que abandonaba la creatividad artística por la reiteración de modelos de imágenes perdidas en la contienda y en una «época en la que estos trabajos estaban mal pagados».