31 de agosto de 2026
Actualidad

Los granadinos arroparon a su Patrona en su traslado al Sagrario

Durante varios meses se repararan los daños ocasionado en la basílica por los últimos terremotos

Granada abrazó ayer a su Patrona nuevamente en el traslado para evitarle daños con motivo de las obras que se iniciarán en su basílica tras los terremotos de las últimas semanas. Con su peana procesional se ha realizado el altar en el que se venerará durante los meses venideros en el altar mayor del Sagrario, por delante del tabernáculo.

A las siete de la mañana partió la imagen de la Virgen de las Angustias desde el patio de la Sacristía y sobre unas andas dispuestas para la ocasión con 16 horquilleros para portarla en nueve tandas. Sin música, cohetes y el protocolo tradicional, la protagonista única era la Patrona de Granada y su pueblo. Calle San Antón, Alhóndiga y plaza de la Trinidad fueron escenarios que recorrió la imagen de la Virgen entre vivas y aplausos, reinando como la máxima devoción de la ciudad.

En el convento de las Capuchinas de San Antón se detuvo la imagen, encarándose hacia su altar siendo recibida por algunas de las religiosas contemplativas que lo regentan. Momentos de especial devoción se vinieron durante todo el recorrido con muchos granadinos y granadinas con la mirada fija en el rostro de la Virgen y los ojos brillosos al tenerla tan cerca.

En la puerta del Sagrario aguardaba a la Virgen el arzobispo de Granada, monseñor José María Gil Tamayo junto a varios sacerdotes de la Diócesis y el párroco del Sagrario. Antonio Luis Martín y la hermandad Sacramental del Sagrario con su hermano mayor, Emilio Martos. El Arzobispo se acercó a las andas y dejó en el centro de la media luna, a los pies de la Patrona, el rosario que fechas atrás la regaló el Papa León XIV. Después se adentro la Santísima Virgen en el interior de la parroquia tras despedirse de su pueblo que le canto su popular himno. En el templo la recibieron con el himno nacional y su himno a continuación cuando el prelado la recibió con unas palabras de rotativas por los afectados de los terremotos. A continuación los horquilleros la subieron a su peana de plata del Altar Mayor donde permanecerá hasta el final de las obras en la basílica.