El misterio de la Santa Cena se trasladó a la Catedral rodeado de numeroso público y cofrades
Se estrenaba el dorado de los candelabros de guardabrisas, obra del granadino Alberto Olmedo.
Sesenta y cinco minutos empleó la cofradía de la Santa Cena en realizar el traslado del paso de misterio de la Última Cena de Jesús desde la parroquial de Santa Escolástica, Iglesia de Santo Domingo (Santa Cruz la Real), hasta la Catedral en la noche de ayer. El motivo es la celebración de la Eucaristía que presidirá el arzobispo José María Gil Tamayo en la clausura del XVIII Encuentro Nacional de cofradías de la Santa Cena. Será a las 12.30 del domingo, primero de noviembre.
Anoche era el traslado para, además, la celebración de la salida extraordinaria que tendrá lugar el mismo domingo a partir de las cinco de la tarde. El traslado fue muy seguido por cientos de granadinos que rodearon el paso procesional, mandado por el capataz general José Manuel Rodríguez Quesada y su segundo, del paso de misterio, Miguel Roldán. Costaleros de la cuadrilla del Señor fueron los encargados de portar el misterio mientras que el domingo próximo también estarán presentes los de la cuadrilla del paso de palio de María Santísima de la Victoria.
Plaza de Santo Domingo, muy llena de público, calle Carnicería en dirección a Santa Escolástica y Pavaneras, plaza de Isabel la Católica y Gran Vía fueron las calles de este breve recorrido en el que tan sólo las palabras de capataces y el sonido del martillo se podían escuchar al paso del breve cortejo. Cruz parroquial con manguilla blanca brocada en oro, guion corporativo custodiado con varas, junta de gobierno y presidencia con el consiliario, fray Antonio Bueno, y el hermano mayor, Francisco Javier López Romero, precedían al paso procesional adornado con flor roja y morada. Estrenaba en esta ocasión el mantel de la mesa de la Santa Cena, con la pintura del Milagro de la Abundancia, donación de la cofradía de los Escolapios, con diseño y ejecución del pintor gaditano afincado en Granada, Manuel Obregón. También se estrenó el dorado de los candelabros de guardabrisas, trabajo desarrollado en el taller del granadino Alberto Olmedo.
A las diez menos diez de la noche entraba en la Catedral, por la Puerta del Perdón, con acceso por calle Cárcel Baja.













