12 de abril de 2024
DestacadoEl Cabildo

La Gran Madre enamora a Granada

“Que tu mayor deseo sea ver a Dios;
que tu mayor temor sea perderlo,
que tu gozo sea la esperanza del Cielo
y así vivirás con una gran paz.”
(Santa Teresa de Jesús, O.C.D.)

He querido comenzar este artículo de opinión con las palabras de la santa carmelita
abulense y Doctora de la Iglesia porque lo vivido en las calles de Granada durante la
tarde-noche de la Vigilia de la Inmaculada lleva el blasón carmelitano de la Orden. Ha
sido protagonizado por nuestra amada y querida Sra. del Carmen, conocida
popularmente como “La Gran Madre” y llamada así cariñosamente por todos los
granadinos y granadinas. Esta imagen mariana, que es la titular del Convento de las
Madres Carmelitas de la Antigua Observancia, es una obra dieciochesca atribuida
–siguiendo al Dr. Palomino Ruiz‒ a Agustín Vera Moreno.
Por supuesto, el objeto de este artículo no es informar de cómo se ha desarrollado dicho
evento, que tan importante es para la comunidad religiosa contemplativa de las Madres
Carmelitas (MM.CC.) así como para todo el orbe cofrade granadino, para eso ya están
las páginas de este medio de comunicación que lo saben hacer y además lo hacen muy
bien. Sin embargo, siento la necesidad de escribir este artículo –aun a riesgo de parecer
reiterativo‒ para poner en valor, una vez más, el extraordinario trabajo llevado a cabo
por todas aquellas personas que lo han hecho posible.
Debemos de tener presente y no perder de vista que La Gran Madre lleva más de dos
tercios de siglo guardando la “clausura”, en actitud observante y contemplativa,
recibiendo a diario las visitas de todos sus hijos e hijas, granadinos o foráneos, que se
acercan a su monástica casa para visitarla. Pues bien, con motivo del gran evento
religioso, que tanta importancia cobra en la vida espiritual de una ciudad inmaculista
por excelencia y definición como es Granada, Ntra. Sra. del Carmen “rompió”
excepcionalmente su “clausura” para salir a la calle sobre su divino paso “jerónimo”.
Adornado éste con un exorno floral ideado por el florista Alejandro Sánchez, alumbrada
Ella por una “solitaria” cera blanca guardada de la brisa, que sopla desde Sierra Nevada,
por “longínicos” candelabros. Sita en su regio trono sobre alfombra persa, flanqueada
por ángeles venidos desde la huerta archidonera y con jarras sentenciadas, La Gran
Madre estaba lista para levar anclas. Una inconmensurable labor de priostía llevada a
cabo por Juan de Dios Marín, quien sabe ejercerla como nadie dentro de la Granada
Cofrade, y por Lucía Ruiz Gómez, quien asió entre sus manos la presea carmelita de
Reina y Gran Madre, hasta la colocación de ésta en su divina testa.
Lucía Ruiz Gómez es la restauradora del Museo Carmelita, es la persona que siempre
está pendiente de todo cuanto le pueda ocurrir a la sagrada imagen, podríamos decir, de
una forma cariñosa, que es su “médica particular”. Por consiguiente, Lucía siempre
“está de guardia” para que Ella se encuentre perfectamente bien y en todo momento.
Siempre es aconsejable poner en unas de las mejores manos, como son las de Lucía, la

restauración y conservación de nuestro más preciado patrimonio artístico. Y, sin duda
alguna, las manos de Lucía lo son porque se encuentran entre aquellas a las que yo
vengo en denominar como mejor cualificadas y preparadas para ejercer “la medicina del
arte” que ha visto nacer la ciudad de Alhambra y la Vega de Granada.
No obstante, todo esto que estamos narrando no sería posible sin la persona encargada
de orquestarlo, quien esta santa casa carmelita tiene la suerte de poseer, asiendo la
batuta de director del Museo Carmelita, el Dr. Venancio Galán Cortés. No nos ha de
sorprender que la puesta en valor y musealización, que Lucía y Venancio están
realizando del vasto patrimonio que obra en esta casa, esté conformando todo un
ejemplo a seguir y modelo a emular para cualquier comunidad religiosa de vida
contemplativa o activa, femenina o masculina, que quiera mostrar su patrimonio
artístico al pueblo convirtiéndolo así en un atractivo turístico más de la ciudad.
Es más, partiendo de la iniciativa del Dr. Galán Cortés, que a su vez es miembro de la
Junta de Gobierno de la Real Federación de Hermandades y Cofradías de Semana Santa
de la Ciudad de Granada ejerciendo la vocalía de arte y ornato, y manifestaciones
externas; La Gran Madre, este año, ha presidido la Vigilia de la Inmaculada en la S.A.I.
Catedral Metropolitana de Granada. Ella fue trasladada hasta la misma sobre los
hombros de la cuadrilla de Dionisio Martínez, alias ‘Dioni’, que trabajaron con su buen
hacer costalero y su gran sabiduría cofrade bajo la trabajadera del “solitario” paso
“jerónimo” estando precedido por el cuerpo de ciriales, que toman la Cruz de Santiago,
las Damas y Caballeros de La Gran Madre así como la Junta de Gobierno de Federación
en pleno.
El acompañamiento musical estuvo a cargo del Coro de la Facultad de Ciencias de la
Educación de la Universidad de Granada, dirigido éste por Pedro Antonio Pérez. Lo
cual no fue óbice para que Coros y Danzas de Granada realizase una preciosa ofrenda
musical, en forma de villancico –canto muy propio de la época del año en la que nos
encontramos‒, fruto éste de la expresión más popular de nuestra tradición folclórico-
musical legada de padres a hijos de generación en generación.
A lo largo de su travesía, Nuestra Gran Madre sintió el calor de sus hijos e hijas, que se
hicieron a la mar convirtiéndose en grumetes y marineros, cuyos corazones batientes en
espera, por ver a su Madre y Capitana navegando por las calles de Granada. El galeón
de los sueños en que Ella convierte el paso que la lleva, ordenando al contramaestre que
es su capataz, atento ‘Dioni’ en el puente de mando está donde por timonel lleva un
martillo y por campana un llamador, chicotá tras chicotá, la lleva hasta la Puerta del
Perdón de la misma Catedral. ¡Tenga feliz singladura! La Gran Madre y Capitana
puesto que mañana por la tarde, cuando Nuestra Reina vaya de regreso a su regio
aposento carmelita, su divina cara brillará más aun que cuando la comunidad reza sus
oraciones al alba. Y toda Granada se volverá hacer a la mar, en que se convierte sus
calles, por rezarle a Nuestra Señora del Carmen, La Gran Madre de la Granada
Carmelitana.
Ya en el interior de la Seo Metropolitana de Granada fue recibida La Gran Madre según
a rango le corresponde a tan alta dignidad celestial, virginal, maternal, carmelitana y
regia presencia. Presidida la celebración de la Vigilia de la Inmaculada por el Ordinario
Metropolitano, Monseñor Gil Tamayo, y concelebrada por Canónigos del Cabildo

Catedralicio y el Deán, así como varios delegados diocesanos de la Curia y el Rvdo.
Padre Capellán de la Comunidad Religiosa de las Madres Carmelitas de la Antigua
Observancia estando ellas presentes en el interior de la S.A.I. Catedral Metropolitana de
Granada.
Una vez celebrada la Santa Misa Estacional con motivo de la festividad de la Purísima e
Inmaculada Concepción de María que fue presidida por el Sr. Arzobispo de Granada. A
la hora vespertina, cuando el poeta llora por la muerte de su amigo, Nuestra Señora del
Carmen inició de regreso a su camino. Rumbo hacia la monástica casa, a los sones de la
Banda Sinfónica de Atarfe, acompañada por la decana cofradía granadina, por la que se
muestra orante en el Huerto, por la que desde la Alhambra nos presta el Auxilio de
María y por la filial granadina de la vieja Iliturgi; así como nuevamente por toda
Granada que se vuelve a echar a la calle para arropar a su Gran Madre navegando en el
galeón de los sueños, que es su paso, rumbo al Realejo siendo éste de la Reina del
Carmen su reflejo.
Para ir concluyendo, únicamente me resta dar mi más efusiva enhorabuena a toda la
Granada Cofrade, al pueblo cristiano de Dios y a la Comunidad Religiosa de las Madres
Carmelitas de la Antigua Observancia. Reciban mi más profundo agradecimiento y
sincero reconocimiento todas aquellas personas que han hecho esto posible con su buen
hacer, tesón, perseverancia y trabajo; y a las corporaciones nazarenas y agrupaciones
musicales que han colaborado prestando todo cuanto fuera necesario. ¡Muchas gracias!,
¡enhorabuena! y ¡Viva La Gran Madre!

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Firmado: Juan Antonio Díaz Sánchez